Lance Armstrong vuelve. Así es. El heptacampeón del Tour de Francia, en su enésimo alarde de superioridad, decide volver al mundo de las dos ruedas tras pasar tres años en un ostracismo totalmente recluido en la sombra, apoyando en absurdas campañas al mundo republicano de los Estados Unidos y protagonizando numerosos escándalos que conciernen a una áspera e inestable vida privada. Cabe recordar los éxitos que alcanzó Armstrong a finales de los 90 hasta 2005, el año de su primera retirada. En su haber destacan siete Tours de Francia (autoproclamándose como el mejor corredor de la ronda gala, a lo Napoleón Bonaparte), un record del mundo y poco más. Tal vez esa tendencia norteamericana – a la que ya estamos acostumbrados- de llamar la atención a cualquier precio y a toda costa le ha hecho despertar a Lance de este sueño perdido de 24 meses. Grandes personajes del deporte como Michael Jordan, “Magic” Johnson, Monica Seles, Martina Hingis, Dujshevaev, Maradona, Hermann Maier, Mike Tyson o Lauda –proclamados como los más grandes en sus respectivos deportes y modalidades- retornaron por última vez a sus rutinarias prácticas deportivas para acaparar cientos de miles de portadas.'Air' regresó en dos ocasiones. La primera, en octubre de 1993. El brutal asesinato de su padre y la falta de motivación que achacaba a los Chicago Bulls fueron los principales orígenes para que Jordan dejara el baloncesto. Los entendidos de la materia apuntaban a que el '23' tenía aún mucha magia por ofrecer. Su vuelta era en cierto modo obligada y previsible y en tan sólo 18 meses el público de Chicago volvió a contemplar sus espectaculares vuelos. Una vez más, Michael Jordan demostró ser el #1 durante tres años, que tras jugar el que parecía que iba a ser su último partido, dio a los Bulls el sexto anillo tras un último minuto maravilloso. Aquella sí parecía la mejor forma de retirarse para un genio. Era la ideal. Sin embargo, su amor por el baloncesto le llevó a volver en 2001, aunque no con los Bulls de sus sueños, sino con los Washingston Wizards, uno de los peores equipos de la NBA, necesitados de pelotazos del estilo de este. En dos años deleitó con detalles de su inagotable clase, pero los años no pasan en balde y en abril de 2003 anunció su tercera y definitiva retirada.

Semanas después de la vuelta del 23 a las canchas, otro miembro del Salón de la Fama de la NBA, Magic Johnson, anuncaba su regreso a la canasta. En la temporada 1995-96 jugó sus últimos 32 partidos como profesional de baloncesto en Norteamérica. Cuatro temporadas atrás antes, en la 91-92, ya anunció que era portador VIH, aunque ello no le impidió arrasar con el Dream Team en los JJOO de Barcelona 92 como ya había hecho en la década de los 80 con los Lakers. Con 36 años, los Rockets le eliminaron de los playoffs y le retiraron. Puede que el tenis quizá sea el deporte que más sorpresas nos haya deparado fuera de las canchas. Quizá las más llamativas en las dos últimas décadas hayan sido los casos de Seles o Hingis. La tenista checa se vio obligada a la retirada tras un brutal intento de asesinato que tuvo lugar en 1993, cuando un fanático le clavó un cuchillo en la espalda. Su meteórica carrera, promoviendo una histórica rivalidad con Graff, concluyó en ese preciso instante. Jamás volvió al excepcional nivel de antaño. El caso-Hingis es de lo más enigmático. Reina dentro y fuera de las pistas de Tenis, la que fuera #1 durante el final de la década de los 90, acusó una extravagante vida social y la inestabilidad familiar que vivía en casa para obligarla prematuramente a la retirada tras haber conquistado tres de los cuatro Grand Slam de la historia. Regresó al circuito de la WTA en 2006, pero casi dos años después, la suiza lo dejó tras dar positivo por cocaína.
Uno de los casos más recordados fue el de Diego Armando Maradona, “El Pelusa”, que tras conquistar el Mundial de México 86 y numerosos éxitos europeos con su Nápoles, el crack argentino fue inhabilitado durante quince meses por dar positivo en cocaína y demás sustancias en un control anti-doping. En el Mundial de Estados Unidos repitió la jugada y le obligo a una agonía prolongada hasta 1998. Uno de los mejores jugadores de fútbol de todos los tiempos decía adiós a una inmerecidad y peor retirada, muy similar a Mike Tyson, uno de los boxeadores más duros de la historia pugilística. El boxeador de Brooklyn, no pudo pelear entre durante cinco años tras ser acusado de violación y un lustro entre rejas. Tras su esperado regreso, se le retiraría la licencia del guante por su famosísimo bocado en la oreja al que fuera Campeón de los pesos pesados, Holyfield, así como el más grande, Mohamed Alí, que es uno de los ejemplos más claros con su retorno a los cuadriláteros, todo un fiasco, pese a ser considerado el más grande de los boxeadores en la categoría de los pesos pesados. Alí dejó la actividad en 1979, volvió un año más tarde, peleó por una nueva corona mundial contra Larry Holmes, y en 1981 a Trevor Berbick. Con ambos cayó. Otros grandiosos como Dujshevaev o Lauda tuvieron que reanimar su cuerpo en busca de soluciones temporales e inesperadas. El primero de ellos, nombrado por la IHF como el 2º mejor jugador de todos los tiempos del balonmano, anunció su retirada tras los JJOO de Atenas 2004, pero la imprevista lesión del central del Balonmano Ciudad Real, Uros Zorman, forzó su vuelta al 40x20. Tras cuajar una sensacional campaña, Talant anunciaba su segunda y última retirada del balonmano. En la actualidad dirige al equipo campeón de Europa, el Ciudad Real. Por último, Lauda, lo dejó a principios de los 80 para volver 24 meses después. En 1984 logró su tercer Campeonato Mundial

Querido y odiado, lo que sí es cierto es que la noticia de la vuelta de Armstrong ha eclipsado por completo todo el panorama mundial del ciclismo, como la Vuelta a España o el Mundial que se celebró a finales de septiembre. Lance asegura que vuelve a la bicicleta sin ánimo de lucro, dispuesto a no cobrar un solo dólar, incluso el mejor ciclista del momento, Alberto Contador, ha puesto en entredicho su continuidad en las filas del Astana si no se le otorga el único mando principal del equipo –insinuado sobre un hipotético fichaje de Armstrong por el Astana- por miedo a una posible anulación mediática y deportiva del corredor americano hacia el de Pinto. Saber que había superado un cáncer testicular con metástasis en los pulmones y el cerebro hizo que el ídolo se transformara en un auténtico mito del ciclismo.
Por ello, muchos son los que celebran su regreso a las filas del pelotón pese a tener 37 años. El primero, el director del equipo Astana, el belga Johan Bruyneel, quien ha apostado por acoger a Armstrong pese a contar ya con uno de los mejores ciclistas del momento como es Contador. Otro que considera que Armstrong regresará con posibilidades es Luis García del Moral, médico que coincidió con el ciclista en US Postal quien indica que, “el único contrincante que podría tener es Alberto Contador y si va a estar en su equipo estaría sacando al único que podría estar en su contra”. Aunque las opiniones en su contra no se han hecho esperar y los mitos sagrados de la bici como Merckx, Lemond o Indurain no han dudado en catalogar de “locura” la decisión de volver de Lance Armstrong para difundir por todo el mundo su mensaje de lucha contra el cáncer.
Algo que da de qué pensar es la negación del ciclista norteamericano en mostrar y analizar de nuevo las muestras de orina y sangre que le fueron extirpadas en el verano de 1999, el de su primer Tour. Armstrong afirma que ya ha pasado mucho tiempo y que remover aquello no supondría más que problemas. ¿Estamos ante un nuevo caso de caídas de mito? ¿A qué tiene miedo Lance? La sombra y el fantasma del dopaje planean sin temor por el panorama ciclista. Ya lo dijo Miguelón, “mejor retirarse a tiempo y sin tonterías”. Como él.
